El senador liberal Camilo Sánchez prendió las alarmas sobre el posible abuso de gastos. Sánchez cree que hay existencia de sobrecostos y manejos ocultos en las compras de pasajes aéreos, útiles de oficina, y de los implementos que se compraron para la reciente remodelación del recinto donde sesiona la plenaria.
Sánchez criticó hechos como que el vidrio panorámico del vehículo blindado que le asignó el Congreso se le rompió porque lo golpeó una piedra. "Esto me hizo dudar de la calidad del blindaje y de la plata que cobraron por eso. Ese vidrio luego lo cambiaron, pero vi que el que pusieron es menos grueso y fuerte", dijo.
Luego retomó una denuncia hecha por el senador Juan Manuel Galán, quien señaló sobrecostos en la compra de pasajes aéreos. Sánchez dijo no entender cómo el Senado compra pasajes a tarifa plena, en lugar de hacer una negociación aprovechando el alto volumen de tiquetes que utilizan los congresistas.
Exigió que a cada senador se le entreguen cuentas mensuales sobre los pasajes que cada uno gastó, porque "el runrún" que hay es que "aunque los senadores no viajen, los pasajes los cobran y quienes terminan viajando son personas distintas".
En seguida puso en duda la millonaria inversión que hizo la dirección administrativa del Senado en la remodelación del recinto de la plenaria. "Que digan cuánto costaron los monitores de los senadores, que son solo monitores y no computadores, y que además son marca gato", aseveró.
Iguales dardos lanzó sobre las nuevas sillas de los congresistas. Para el próximo miércoles, el presidente del Senado, Javier Cáceres, citó a una comisión para revisar las denuncias de Sánchez. |